Hay proyectos de traducción que se resuelven con relativa facilidad y otros en los que conviene detenerse antes de empezar. No es lo mismo traducir una presentación comercial que un contrato, un manual técnico o un documento que después tendrá que presentarse ante un organismo oficial.
En nuestra Agencia de traducción en Sevilla, situada en Paseo de las Delicias, trabajamos con empresas, instituciones y particulares que necesitan resolver precisamente esas diferencias. Antes de decidir cómo abordar un encargo, hay que saber qué documento tenemos delante, quién lo va a utilizar y qué se espera de la versión traducida.
Alphatrad gestiona traducciones profesionales, juradas y especializadas, además de proyectos de posedición MTPE y otros servicios lingüísticos en más de 100 idiomas.
Antes de traducir, hay que saber para qué servirá el documento
Muchas dudas desaparecen cuando se responde bien a una pregunta: ¿qué vas a hacer con la traducción?
Si se trata de un documento interno de empresa, quizá la prioridad sea mantener una terminología uniforme. Si es una página web, además habrá que pensar en cómo suena el mensaje para el lector final. Y si el archivo forma parte de un trámite administrativo, puede existir un requisito formal que obligue a recurrir a una traducción jurada.
El idioma de origen y el idioma de destino son importantes, pero cuentan solo una parte de la historia.
También influyen el formato, la especialización, el grado de adaptación que necesita el texto y si hay elementos que deben conservarse con especial precisión. Por eso, pedir simplemente “una traducción al inglés” rara vez describe por completo un proyecto.
Documentos para empresas
En el ámbito empresarial pueden llegar contratos, informes, documentación financiera, manuales, fichas técnicas, presentaciones, catálogos, páginas web o materiales comerciales.
Cada uno plantea problemas distintos.
Un manual debe ser coherente en el uso de términos y denominaciones. Un texto comercial tiene que respetar el mensaje original sin quedar atrapado en una traducción demasiado literal. En un contrato, una expresión aparentemente secundaria puede tener bastante más peso del que tendría en un contenido promocional.
Documentos para particulares
En otros casos, la necesidad es mucho más concreta: traducir un título académico, un certificado, una escritura, documentación administrativa o un expediente destinado a un trámite.
Aquí la primera cuestión no debería ser cuánto mide el documento, sino si la institución que va a recibirlo exige una traducción jurada.
Resolver esa duda al principio evita contratar un servicio que después no sirva para el uso previsto.
Traducción profesional, traducción jurada o MTPE: no son lo mismo
Conviene separar tres situaciones que a menudo se mezclan cuando se solicita presupuesto.
Traducción profesional humana
En este tipo de proyecto, el traductor trabaja directamente a partir del contenido original.
Tiene especial sentido cuando la terminología, el estilo, el matiz o la adaptación al público pesan de verdad en el resultado. Es habitual en textos empresariales, jurídicos, técnicos, financieros, médicos, comerciales o de marketing.
Eso no significa que todos esos documentos se trabajen igual. Una web necesita sonar natural. Una documentación técnica exige una terminología estable. Un informe financiero deja poco espacio para la ambigüedad.
Traducción jurada
La traducción jurada entra en juego cuando un documento debe presentarse ante una entidad que exige una traducción oficial.
Puede ocurrir con títulos académicos, certificados, poderes, escrituras y otra documentación relacionada con procedimientos administrativos, académicos o legales.
Que un documento sea importante no significa automáticamente que necesite traducción jurada. Lo que determina esta necesidad es el requisito del trámite o del organismo receptor.
Por eso merece la pena indicar desde el primer contacto dónde se presentará la documentación.
MTPE o posedición de traducción automática
La posedición parte de otro escenario. Primero existe una versión generada mediante traducción automática. Después, un profesional revisa ese contenido y corrige los problemas detectados.
No consiste simplemente en “pasar un corrector”.
El lingüista debe decidir qué partes son válidas, dónde hay errores de sentido, qué terminología necesita cambios y qué formulaciones deben rehacerse para alcanzar el nivel de calidad previsto.
En algunos proyectos este flujo puede encajar. En otros, la naturaleza del texto hace más razonable trabajar directamente desde el original.
Una forma sencilla de orientarte antes de pedir presupuesto
| Situación | Servicio que conviene valorar |
|---|---|
| Necesitas traducir contenido empresarial, técnico, jurídico, comercial o editorial | Traducción profesional humana |
| El documento debe presentarse ante una institución que exige una traducción oficial | Traducción jurada |
| Ya existe una primera versión realizada mediante traducción automática | MTPE o posedición profesional |
| Necesitas facilitar una conversación, reunión o intervención oral entre varios idiomas | Interpretación |
Esta tabla orienta, pero hay situaciones intermedias.
Una escritura, por ejemplo, no necesita traducción jurada por el simple hecho de ser una escritura. Dependerá del trámite. Del mismo modo, que un proyecto tenga mucho volumen no significa que MTPE sea automáticamente la opción adecuada.
Si hay dudas, el documento suele dar más información que una descripción genérica del encargo.







