La traducción científica presenta un gran número de desafíos y particularidades que requieren ciertas habilidades altamente específicas por parte del traductor. Hacemos balance de las características de este tipo de traducción y de la experiencia necesaria para llevarla a cabo.
¿Qué es una traducción científica?
La traducción científica hace referencia a la traducción de cualquier documento de carácter científico. Puede ser, por ejemplo, la traducción de un texto de tipo médico, farmacéutico o incluso un texto relativo a áreas como la química o la física, el medio ambiente, la ingeniería, la biología, la astrofísica, el sector de las nucleares, la genética, las biotecnologías …
Estos textos científicos pueden ser trabajos de investigación, publicaciones, diarios y revistas, patentes, informes, traducciones de artículos científicos, tesis, manuales científicos, fichas técnicas, informes de ensayos clínicos, folletos de productos…
¿Cuándo es necesaria una traducción científica?
El mundo científico es a menudo objeto de intercambios internacionales, ya sean intercambios de conocimientos, trabajos de investigación o con motivo de promociones, así como el lanzamiento al mercado de un medicamento o de un producto farmacéutico.
Los intercambios entre interlocutores internacionales (laboratorios, escuelas y universidades, investigadores, hospitales, etc.) de diferentes idiomas pueden implicar tener que realizar traducciones de textos científicos.
¿Cuáles son las competencias requeridas para realizar una traducción científica?
Las traducciones de publicaciones científicas u otros contenidos en materia científica presentan un cierto número de particularidades. Así, según lo mencionado anteriormente, este tipo de traducción reúne un gran número de especializaciones posibles. El traductor científico debe contar, pues, con un conocimiento profundo del sector en cuestión: debe dominar los códigos, terminologías, normas, etc. En este sentido, los textos científicos resultan altamente complejos y suponen un auténtico reto. Una simple ambigüedad o aproximación a la traducción puede afectar a una buena comprensión del texto y tener consecuencias muy perjudiciales en ciertos contextos. Además, con el mundo científico evolucionando tan rápidamente, el traductor debe mantenerse regularmente informado de las últimas noticias y terminologías. También hay que señalar que los contenidos científicos también pueden tener una dimensión comercial. Por ejemplo, un texto publicitario o de marketing para promover un producto farmacéutico o bien un texto jurídico.
Un buen traductor científico obviamente debe ser un traductor profesional, con una formación en este tipo de traducciones, que traduzca hacia su lengua materna y que domine perfectamente la lengua de origen. Preferiblemente, debe vivir en el país de la lengua de uso, ya que esto facilita el control de un vocabulario actual. Por otra parte, entre sus aptitudes deben figurar el rigor, la curiosidad, la meticulosidad y una gran exigencia en cuanto al resultado final.





